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| Edición de Mondadori (14 de noviembre de 2011) |
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| Edición de 451 Editores (1 de octubre de 2012) |
Como podemos ver, en su portada Mondadori decidió poner la foto de Franz Kafka (o, mejor dicho, un dibujo con su cara) y, detrás de él, su sombra con un cuchillo en la mano, en el acto de asesinar a su creador. Una imagen seguramente muy coherente con la poética de metamórfosis del personaje representado: la trasformación se hace a partir de nosotros mismos y, gracias a la literatura (representada por Kafka), vamos modificándonos. Ya no somos los que eramos al inicio de la lectura de un libro. De hecho, ¿cuántas veces hemos oído gente decir que tal libro le ha cambiado la vida?
En cambio, en la segunda impresión observamos una portada mucho más rica y, en mi opinión, atractiva. Nos encontramos, de hecho, con tres pilares de la literatura europea del siglo XX: Virginia Woolf, Franz Kafka (de nuevo) y Oscar Wilde. A primera vista, no hay nada especial: sólo son los tres escritores agrupados en la misma página. Sin embargo, fijándose bien, podemos notar que las tres fotos han subido un collage: el brazo derecho de Wilde, él que mantiene el bastón, parece pertenecer a la autora de Orlando, mientras que sobre su brazo izquierdo se apoya la mejilla de Kafka; el brazo izquierdo del rey de las cucarachas, en cambio, parece pertenecer al dandy irlandés, así como el miembro de Virginia. En breve, una mezcla de partes anatómicas, para simbolizar cuánto la literatura nos cambia, hasta obtener una experiencia que lleva los rasgos de todos los personajes encontrados a lo largo de la lectura.
La principal diferencia entre las dos portadas es que, mientras en la segunda se hace referencia sólo al papel de la literatura, en la primera ya se ve uno de los temas principales de la novela: la violencia. ¿Y por qué la violencia se esconde en la sombra de Kafka? Porque Efectos secundarios pretende enseñarnos los muchos, muchísimos tipos de violencia (de la más atroz a la más sutil) que estrangulan el país.
La principal diferencia entre las dos portadas es que, mientras en la segunda se hace referencia sólo al papel de la literatura, en la primera ya se ve uno de los temas principales de la novela: la violencia. ¿Y por qué la violencia se esconde en la sombra de Kafka? Porque Efectos secundarios pretende enseñarnos los muchos, muchísimos tipos de violencia (de la más atroz a la más sutil) que estrangulan el país.

