La idea de la violencia (y de la
violencia del género en particular) se enlaza con otro tema de Kafka: la
angustia.
…aunque a nadie le importara
que no hubiera ido a trabajar, él [Kafka] sentía todo el tiempo la
mirada de su jefe encima.
Todo el libro Efectos
secundarios está diseminado de angustia, lo que refleja mucho la realidad
de la mujer en esta sociedad y en esta época. La mujer se siente sofocada por
tanto tener que demonstrar siempre su valor, por tener que demonstrar siempre
delante de una solicitud para un trabajo que ella es capaz de hacerlo como, o
incluso mejor que un hombre. Una situación parecida la sufren las mujeres
protagonistas del primer capítulo-cuento Drive My Car del libro Hombre
sin mujeres de Haruki Murakami (un blog que habla de este libro se puede
encontrar entre los enlaces de la columna aquí al lado).